Los mismos builders, la próxima ola.
Fitz Roy, El ChalténPor qué empezamos.
América Latina es una potencia en construcción, y el fintech es uno de los motores que puede destrabarla. La inteligencia artificial necesita semiconductores y centros de datos, y estamos listos para alojarlos. Eso solo ya nos deja preparados para crecer rápido, económica y socialmente. Ayuda que siempre fuimos una región que respalda al emprendedor: cambiaron los gobiernos, cambiaron las monedas, y a través de todo eso el que construye siempre fue bienvenido acá. Las mejoras de infraestructura, los bancos digitales, los pagos en tiempo real y los rieles modernos ya están. Así que acá es donde elijo pasar mi tiempo ahora: construyendo y respaldando las tecnologías que nos permiten seguir creciendo, innovando y aprendiendo, aun cuando todo alrededor está cambiando.
En 2022, después de lograr por fin con Technisys lo que siempre había parecido inalcanzable, la vida de emprendedor se terminó de golpe. Veinticinco años de movimiento constante y, de repente, una casa, un sillón y la pregunta que todo founder teme: ¿y ahora qué?
Al principio se sintió bien, incluso merecido. Pero no soy de los que pueden levantarse tarde y jugar al golf todo el día, un estado al que llegué a llamarle estancamiento cerebral. Para la gente como yo, el retiro no es un premio.
Así que empecé a invertir como ángel y volví a la comunidad: paneles, eventos de founders, la energía de la gente que intenta generar cambio. Una de esas primeras apuestas es hoy una compañía fuerte del portfolio. Por esa época mi hijo, Mateo, vino con una idea. La idea, que él insiste en que yo le venía martillando desde chico, era que el playbook de Technisys podía replicarse en toda América Latina. Décadas de experiencia operativa, lecciones aprendidas a golpes y un entendimiento desde adentro de cómo funciona de verdad el fintech de la región: esa es nuestra ventaja.
Nunca pensé que iba a entrar al venture capital. Soy un builder, no un tipo de finanzas. Así que le dije: renunciá, mudate a Miami y ponete a trabajar.
Construimos PERSEA como mejor sabemos: a la manera emprendedora. Bootstrapped, a pulmón, con hambre. Chocamos la Ferrari más de una vez, y cada vez volvimos más afilados. Estructurar un fondo institucional alrededor de una mentalidad de operador nos obligó a desarrollar cabezas nuevas: mejores socios para los founders, mejores estudiantes del riesgo, mejores traductores entre el mundo de los operadores y el mundo del capital.
Esto no es una empresa familiar. Es el mismo bicho, heredado.
— Mateo Pugliese Bassi